Cata de café

La cata de café está al alcance de cualquiera  y puede perfeccionarse con interés y práctica. Es una forma interesante de acercarnos al café, descubrir su variedad de aromas y sabores, y la mejor forma de comparar entre sí distintos granos.

 

Cuando además nuestro trabajo está relacionado con el café es fundamental convertir esta práctica en rutina. Esto  proporcionará un verdadero conocimiento del producto, sus posibilidades de elaboración y es fundamental para tomar decisiones de compra.

 

También puede ser una buena práctica para trabajar con los clientes, profesionales o no, que permite interactuar, educar, testar preferencias, fidelizar y conseguir nuevo público a partir de un evento simple y económico.

 

La cata en sí puede tener mayor o menor grado de exigencia pero siempre debe haber constancia en el método para asegurar la capacidad de valoración. Es importante contar con los siguientes elementos:

 

 

Estos elementos favorecen una percepción acabada de las características del grano y una comparación acertada y precisa.

La cata no debe ser compleja sino sencilla y concluyente.