Profesionalizar un ritual

Elaborar un buen café filtrado es un pequeño ritual. Aunque sencillo necesita cierta atención y cuidado: la dosificación correcta, el agua a una temperatura precisa, el tiempo de extracción adecuado, etc.

Este tiempo de dedicación es un placer en casa pero puede ser difícil de llevar en un establecimiento gastronómico. Un café filtrado no es un espresso, y aunque el cliente lo comprenda la multiplicidad de labores puede llevar a descuidar alguna de las variables que transforman un café potencialmente exquisito en una bebida mas plana, amarga, sobrextraída o menos delicada de lo esperado.

Para esto, contar con buenas herramientas es fundamental y necesario para pasar de un café filtrado ocasional a una barra de métodos alternativos de elaboración en una cafetería o restaurante con únicos y exclusivos cafés.

Contabilizar el tiempo, temperatura, pesos y medidas es básico y con un poco de organización y los artículos adecuados es además posible.

Las calderas Marco son perfectas para conseguir el agua caliente suficiente y adecuada para la elaboración de cafés y tés a la temperatura correcta en tiempo récord facilitando la tarea del barista y mejorando el servicio al cliente.

Las básculas son un artículo básico para una elaboración controlada incluso en el caso del espresso y mucho mas cuando se trata de café filtrado. Llevar la cuenta de medidas y tiempo de extracción es básico para conseguir un buen café.

Partiendo de un buen grano con un molino bien ajustado y buenos instrumentos podrás conseguir variedad de bebidas y presentaciones. Ofrecer no solo café sino un brebaje único, un antiguo ritual convertido en pasión que conquistará el paladar y ofrecerá una nueva dimensión de la bebida a tus clientes.